«Para muchas mujeres, un nacimiento marca el inicio de renuncias profesionales o cuando menos, un impasse laboral destacable»

26/11/20

Compartimos el artículo «Una nueva vida» de Daniela Freund,  profesora e investigadora de la Facultad de Turismo y Dirección Hotelera de Sant Ignasi, URL, publicado en el Diari Ara.

Un popular refrán afirma que los bebés nacen “con un pan bajo el brazo”. El origen se relaciona a lo que significaba para las familias más pobres el nacimiento de un hijo, varón principalmente. Una nueva vida suponía un par de manos más para trabajar y llevar dinero a la casa a los pocos años de su nacimiento.

Hoy en día el nacimiento de un bebé, para muchas mujeres profesionales, significa el inicio de dos nuevas vidas. La del propio bebé y la nueva vida de la madre profesional, que se enfrenta con dosis de alegría e infinitos interrogantes. Para muchas mujeres, un nacimiento marca el inicio de renuncias profesionales o cuando menos, un impasse laboral destacable.

En la nueva edición del ESADE Gender Monitor, consultadas más de 800 directivas acerca de los obstáculos que encuentran para la promoción en sus empresas por cuestión de género, señalan como segunda principal barrera la dificultad de conciliar las exigencias del puesto con el cuidado de los hijos (22,1%). En estos últimos meses de teletrabajo, pese a que tres de cada cuatro mujeres reconocen que la empresa se ha adaptado a su situación familiar, el 19,4% indica que ha tenido más dificultades para conciliar que sus colegas y, un 28,4% , más que sus parejas.

Hoy en día, las mujeres realizan el 76.2% del total de horas de trabajo de cuidados no remunerados, más del triple que los hombres, según la OIT. La corresponsabilidad está lejos aún de ser una realidad. Estos cuidados, que recaen en las mujeres, repercuten en sus ingresos en el mercado laboral. Un informe reciente del Banco de España indica que las mujeres dejan de ingresar, de media, el 11,2% de su salario durante el primer año de vida de su primer hijo. Los hombres, únicamente pierden el 0,15% de sus ingresos. Y si se analiza la década posterior al nacimiento, la brecha salarial se incrementa hasta el 28% de media.

«Los parques infantiles de nuestras ciudades están llenos de profesionales que han puesto sus carreras en pausa y efectivamente, la gran mayoría somos mujeres». Así de claro lo expresa Cristina Sánchez,  ex directiva. Ella vio en esta situación una oportunidad y fundó Juno Projects. Esta Empresa La integran un equipo internacional y multidisciplinario de mujeres profesionales, altamente cualificadas, que recientemente han sido madres. Ofrecen recursos externos para empresas y a través de los servicios profesionales de su equipo de mujeres, con flexibilidad y en remoto, un activo de gran valor añadido para las empresas.

Durante esta etapa, otras madres deciden emprender y aquí también encuentran barreras. De hecho, como indica el estudio distinguido con el Premio Honorífico a Mejor Trabajo Social por Cáritas Barcelona, ​​algunos inversores son reacios a invertir en mujeres si no están dispuestas a dedicar todo su tiempo a su proyecto (como si ellos mismos no tuvieran una vida más allá de su trabajo como inversores). Para paliar esta situación, surgen iniciativas como WERock Capital en la que mujeres inversas no solo invierten, si no acompañan y dan apoyo a mujeres durante su andadura emprendedora.

El humor siempre es el mejor aliado y más de 800.000 madres ya forman parte del Club de Malasmadres que nació hace dos años con el objetivo de “convertirse en un movimiento tendencia que rompa estereotipos”. Reivindican la no renuncia, ni a la carrera profesional ni a ver crecer a los hijos. Mujer profesional y madre no son un oxímoron.

El lugar que ocupan las mujeres en un país es uno de los indicadores que mejor revela su buena salud. Una nueva vida siempre es bienvenida. Seamos co-responsables y velemos porque las dos nuevas vidas, la del bebé y la de su madre, se desarrollen con salud y aprovechando todo su potencial.